Aunque el éxodo rural es una realidad cada vez más presente, hay quien decide tomar la ruta opuesta y cambiar la ciudad por el campo.

Mudarse a un pueblo pequeño tiene también un considerable número de ventajas que no siempre son valoradas en su justa medida.

La ciudad tiene un ritmo de vida mucho más estresante, todo el mundo parece ir con prisa de un lado a otro y es difícil no contagiarse de ese ritmo frenético,

Por eso, vivir en un pueblo resulta en una actividad más relajada, lo que afecta positivamente la calidad de vida.

Otro punto a favor de vivir en un pueblo es que las viviendas son por lo general más económicas, y hay posibilidad de escoger algo más que un piso.

En los pueblos de pocos habitantes los edificios escasean y son más frecuentas las casas y los chalés. Para quien ha pasado años pagando alquileres desorbitados por un piso de pocos metros cuadrados encontrarse viviendo en una casa amplia a un precio razonable puede ser toda una bendición.

La posibilidad de socializar más fácilmente puede ser otro atractivo para quien elija vivir en un pueblo. El hecho de que el número de habitantes sea mucho menor facilita establecer contacto cercano con otras personas, aunque evidentemente el hacerlo o no es una cuestión de carácter.

La delincuencia suele ser mucho más acusada en grandes urbes que en pequeñas poblaciones de manera que si la seguridad se convierte en una preocupación, mudarse a un pueblo puede ser una forma de solucionarlo.

Por último también hay que considerar que los pueblos son un entorno mucho más amigable para los animales que la ciudad, de manera que las familias que tienen mascotas encontrarán que la vida de estas es mucho más cómoda: más espacio, y menos restricciones.

Claro que no todo es perfecto, y la ciudad también tiene muchos puntos a favor de los que no se puede disfrutar si vives en un lugar pequeño.

La oferta de ocio y servicios es incomparable. En un pueblo hay poco que hacer y sólo están disponibles servicios básicos.

Si quieres ir a ver un musical y vives en Talavera de la Reina no podrás hacerlo más que desplazándote a Madrid. Y si tienes que llevar a cabo una reparación del coche vas a encontrar muchos menos talleres mecánicos de cambio de embrague en Sant Antoni de Vilamajor que en Barcelona.

Es cada uno el que pone en la balanza los pros y los contras para decidir. Hay quien no puede pasar sin las comodidades de la ciudad, pero le encanta el campo, y lo que hace es comprar una segunda residencia en un pueblo y trasladarse los fines de semana y vacaciones. Y quienes optan por la solución opuesta, prefieren vivir en la tranquilidad de una pequeña población y se desplazan a la ciudad en sábado o domingo para no perder contacto con las ventajas y comodidades que ésta ofrece.

Deja un comentario